La vivienda imita a la perfección la forma, fachada y hasta muebles que aparecen en la serie televisiva


Ser un Simpson tiene precio. Y exacto: 120 mil dólares y solo te faltaría pintarte de amarillo. La fantasía de los fanáticos de la serie televisiva ya se puede hacer realidad: solo basta haber ahorrado.
El sueño ya no será exclusivo de Barbara Howard, quien en 1997 ganó un concurso de la cadena Fox, que sorteó una copia a tamaño real de la casa de una de las familias más famosas de la pantalla chica.
La vivienda fue construida por la constructora Kaufman y Broad, cuyos arquitectos tuvieron que ver más de 100 capítulos para poder recrearla con lujo de detalles. Incluso la fachada y el jardín son iguales.
Quien decida pagar este monto no vivirá en Springfield, pero en Nevada podrá sentirse como uno más de Los Simpson.